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LA HIPNOSIS TERAPÉUTICA


Por Jordi jordana


Actualmente, la hipnosis es un fenómeno científico reconocido. La hipnosis es un estado de conciencia en el que la parte consciente, racional, analítica, queda inhibida facilitando, de este modo, el acceso al subconsciente y mejorar la salud.
La hipnosis es un condición alterada, o estado alterado de conciencia, que se caracteriza por un marcado incremento de la receptividad a la sugestión, por la capacidad de modificar la percepción y la memoria, y por el potencial para un control sistemático de una variedad de funciones usualmente involuntarias (como la actividad glandular, la actividad vasomotora, etc.)
En el estado hipnótico podemos observar una serie de variaciones respecto al estado de vigilia en las que podemos destacar: 

  • Las respuestas de relajación.
  • El incremento en la capacidad de imaginación vívida.
  • La absorción o implicación emocional.
  • La automaticidad del comportamiento o involuntariedad.
  • Disminución de la capacidad del análisis lógico-racional y crítico de las situaciones.
  • El incremento de la capacidad de respuesta frente a las sugestiones (hipnotizabilidad). Este punto es fundamental para el proceso hipnoideo y para la hipnoterapia respecto a la aceptación de nuevas sugestiones que faciliten el cambio comportamental (hipnoterapia de sugestión).
  • La disociación.

El uso de estados de trance para aliviar las enfermedades se remonta a los inicios de la historia de la medicina. El vínculo antiguo con la hipnosis moderna más conocido son los templos del sueño de los egipcios, los griegos y los romanos. Al entrar en trance (estado de atención focalizada) uno se siente profundamente relajado. La mente consciente cesa de controlar los pensamientos, el entorno pierde importancia y se adquiere mayor conciencia de los sentimientos y las sensaciones interiores.
La hipnosis terapéutica, a partir de la introducción de los “guiones” en el protocolo terapéutico, según lo que se necesita tratar, modifica el modo de interpretación (de procesamiento) de las experiencias, produciendo así cambios en la percepción y el comportamiento. El uso de la hipnosis con fines terapéuticos recibe el nombre de “hipnoterapia”.  Existen diferentes orientaciones en hipnoterapia, entre otras, está la ericksoniana, la sugestiva, la analítica (hipnoanálisis) o la cognitivo-conductual.
El objetivo de llevar a una persona, en terapia, al estado hipnótico es el de acceder al campo inconsciente. Esto ocurre al quedar inhibida nuestra parte racional, lógica y accedemos a la parte de nuestra mente que yace bajo la conciencia común, el subconsciente, el cual está en un plano más profundo de nuestra conciencia habitual; por esto también consideramos el estado hipnótico como una “amplificación” de la conciencia, al menos en el enfoque analítico, al hacer consciente lo inconsciente.
La sensación que se experimenta durante la hipnosis es similar a la fase previa al sueño. Muchas personas, mientras las hipnotizan, se sienten físicamente relajadas y mentalmente alerta (¡no es sueño!). Hay quien afirma que la sensación es parecida a la de la meditación; otros, a la de después de un masaje e incluso otros dicen que se parece a los sentimientos enfáticos que producen ciertas drogas.
Cuando estamos relajados y nuestra concentración (¡no estamos dormidos!) es tan intensa que no nos distraen los ruidos exteriores ni otros estímulos, nos encontramos en estado de hipnosis ligera. Este estado hipnótico se va intensificando, se va “profundizando”, según lo que el hipnoterapeuta necesite tratar.
Los métodos más comunes que un hipnoterapeuta puede usar para inducir el estado hipnótico a una persona son:

  • La inducción rápida: Funciona con personas muy sugestionables y/o personas que ya se las ha hipnotizado anteriormente y requiere una gran atención del sujeto.
  • La inducción de fijación: El sujeto debe fijar la atención en un objeto concreto, por ejemplo, el recorrido de un péndulo, la mano o dedos del hipnoterapeuta y abstraerse del resto de estímulos.
  • La inducción con relajación sistemática: El hipnoterapeuta le da a la persona una serie de órdenes verbales monótonas y sugestiones que facilitan la progresiva relajación muscular y mental imitando el mismo proceso al que asistimos cada noche cuando nos disponemos a dormir.

Desde el siglo pasado se ha intentado explicar el fenómeno hipnótico. Se ha comparado a la sugestión, a una histeria provocada o al sueño. No es sugestión puesto que se puede hipnotizar sin ella, por ejemplo, mirando un objeto luminoso. Y no es sueño por varias razones. En el sueño casi todos los reflejos están inhibidos, mientras que en la hipnosis permanecen. Los registros encefalográficos (EEG) son distintos; y en hipnosis se pueden inducir dinamismos sensorio-motores, mientras que en ensueño no.
Hoy sabemos que en el estado hipnótico se inhiben ciertas concentraciones neuronales del córtex y a la vez se estimulan otras. Con el electroencefalograma (EEG) vemos que las personas hipnotizadas producen sobre todo ondas Alfa, que indican un estado relajado, o bien ondas Zeta, previas al sueño. (Las ondas Beta señalan alerta y las Delta, sueño profundo). De esta manera, podemos constatar que el patrón de ondas cerebrales registrado por los EEG ha demostrado que el estado psicológico de una persona hipnotizada difiere del de una persona dormida. Ya James Braid, en el siglo XIX, observó que los músculos no se relajan como en el sueño y, al entrar en trance profundo, la persona no deja caer los objetos que sujeta en la mano. Además, los reflejos desaparecen durante el sueño y en cambio pueden ser provocados durante la hipnosis.
Las nuevas tecnologías, entre ellas la tomografía de emisión de protones (escáneres TEP) y la tomografía axial computerizada (escáneres TAC), examinaron la implicación de los hemisferios izquierdo y derecho del cerebro durante la hipnosis. Las investigaciones demostraron que la actividad del hemisferio izquierdo, el pensamiento lógico, cesaba para dar paso a la del derecho, el cual está relacionado con la imaginación creativa. Este hecho reforzó la idea de que la hipnosis es verdaderamente un cambio de estado. En el escáner de resonancia magnética rápida (MRI), durante la sesión de hipnosis, se observa cómo la actividad migra desde el lóbulo frontal a los lóbulos parietal, occipital y temporal. Parece que el énfasis se pone en las áreas “más antiguas” en términos de la evolución del cerebro.
Los estudios realizados utilizando escáneres MRI han demostrado que la corteza cingulada, la parte del sistema límbico relacionada con la expresión emocional, registra una gran actividad durante la hipnosis. Esto sugiere que la hipnosis resulta más útil que la relajación por sí sola para ayudar a las personas a conectar mejor con sus sentimientos.
Entre los muchos tratamientos a través de la hipnoterapia podemos destacar:

  • El control del dolor.
  • Los trastornos adictivos, los hábitos (tabaquismo, alimentación).
  • La reestructuración cognitiva (depresión, obsesiones, inhibiciones, etc.)
  • Trastornos psicosomáticos (asma, gastrointestinales, dermatológicos).
  • Estrés postraumático, ataques de pánico.
  • Autoestima (reforzamiento del ego).
  • Ansiedad (fobias, insomnio, intestino irritable).
  • Disociativos (fugas, conversiones).
  • Somatizaciones (enfermedades psicosomáticas).
  • Dificultades en la sexualidad.
  • Y otros.

La hipnosis puede aliviar prácticamente cualquier tipo de dolor. Se usa para tratar la artritis y los problemas de espalda, así como alternativa natural a la anestesia durante intervenciones quirúrgicas. Además ayuda a paliar los síntomas y a reducir los efectos de trastornos crónicos como el síndrome del intestino irritable, el asma o los eccemas. En el campo de la fisiología se destaca últimamente el tratamiento con el modelo de la hipertermia hipnótica.
La hipnosis se usa también para tratar la ansiedad, la tensión, la depresión, las fobias y las obsesiones y, además, puede ayudar a dejar las adicciones al tabaco, el alcohol o las drogas. En el caso de las fobias, la hipnosis ayuda a reducir la ansiedad que sufre la persona y se le enseña a abordar el problema con calma. Esto se logra recreando una imagen de la situación fóbica en la que la persona aparece relajada. Asimismo, la hipnosis se emplea para retrotraer a las personas en el tiempo (regresión) y deshacer un trauma, ofreciéndole la oportunidad de dar un enfoque distinto a los acontecimientos, un reetiquetaje del subconsciente, de los escenarios del pasado, desinstalando de esta manera, las “alarmas”, la ansiedad, apareciendo las fobias o el pánico a determinadas situaciones.

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