FOCUSING: EL ACTO INTERNO
Fragmentos extraídos del libro En los últimos quince años, en la Universidad de Chicago y en otras partes, un grupo de colegas y yo hemos estado estudiando algunas preguntas que la mayoría de los psicoterapeutas no quieren hacer en alta voz. ¿Por qué la terapia no consigue éxitos más frecuentes? ¿Por qué fracasa tan a amenudo en lograr una diferencia real en las vidas de las personas? En los casos más raros en que tiene éxito, ¿qué es lo que hacen los pacientes y terapeutas? ¿Qué es lo que la mayoría no logran hacer? Buscando respuestas, estudiamos muchas formas y técnicas de terapia, desde las posturas clásicas a las más recientes. Analizamos literalmente miles de sesiones terapeuta-paciente grabadas en cinta magnetofónica. Nuestro estudio nos ha llevado a varios hallazgos, algunos muy distintos a lo que nosotros y la mayoría de los demás terapeutas profesionales esperábamos. Primero, hallamos que el paciente que logra éxito –el que muestra cambio real y tangible en los tests psicológicos y en la vida- puede ser fácilmente seleccionado por las sesiones de terapia grabadas. Lo que estos pacientes hacen en sus horas de terapia es distinto a lo de los demás. Es tan fácil señalar la diferencia que, una vez que la habíamos definido, pudimos explicarla a jóvenes universitarios inexpertos y también ellos fueron capaces de diferenciar a los pacientes, con éxito, del resto del grupo. ¿En qué coniste esta diferencia crucial? Averiguamos que no es la técnica del terapeuta: la diferencia en los métodos de terapia sorprendentemente parecen significar muy poco. Tampoco está la diferencia en lo que los pacientes hablan. La diferencia está en cómo hablan. Y eso es solamente una señal externa de la diferencia verdadera: lo que los pacientes con éxito hacen dentro de si mismos. La habilidad que hemos observado y definido no es útil sólo para resolver problemas. La técnica del enfoque corporal (“Focusing”). Te hará capaz de hallar y de cambiar tu vida allí donde está bloqueada, oprimida, encerrada, detenida. Y te capacitará a tí para cambiar a vivir desde un lugar más profundo que simplemente tus pensamientos y tus sentimientos. En esos estudios de investigación, un hecho nos perturbó el que más. Era el que los pacientes que hicieron lo crucial dentro de sí mismos, podían ser seleccionados en las dos primeras sesiones de terapia. Hallamos que podíamos predecir el éxito o el fracaso desde el principio, con sólo analizar las primeras entrevistas. Según un cuiadadoso análisis estadístico, había menos probabilidad que de mil a uno a conseguir el mismo resultado accidentalmente. El hallazgo significa que la psicoterapia practicada de ordinario, no enseña a los pacientes cómo se hace. En otras palabras, los pacientes no mejoran con la práctica. Si de alguna manera ellos no sabían desde el principio cómo tener acceso a sí mismos en aquel modo especial interior, entonces no conseguían grandes cambios, pese a lo que hicieran, ellos o sus terapeutas, o con cuánta sinceridad o la duración. Mi forma de conducirme en la terapia, y también la de algunos colegas míos, ha cambiado radicalmente por el conocimiento de que se puede enseñar el acto crucial interno. Cuando las personas vienen a mí en busca de ayuda, ya no las dejo hablar y hablar. Y, por supuesto, tampoco analizo –ni lo hice jamás- sus sentimientos de forma intelectual. Ni les permito gritar las mismas frases y trabajar en círculos en las mismas cosas una y otra vez, como sucede en algunas de las más recientes terapias. Muchas personas pueden ponerse en contacto con sentimientos, las sensaciones, no cambian. Después de ponerse en contacto con las sensaciones, el desarrollo que sigue es el proceso del enfoque. Atañe a una manera distinta de atención hacia el interior de lo que está siendo sentido –inicialmente- de forma no clara. Después llega a enfocarse y, mediante movimientos internos específicos se cambia en una manera corporal. Otro importante descubrimiento es que el proceso de cambiar de verdad es ciertamente agradable. El trabajar eficazmente sobre los propios problemas no es de por sí una tortura. El proceso de cambio que hemos descubierto es connatural al cuerpo, y se siente así en el cuerpo. El movimiento crucial transcurre por debajo de los lugares habitualmente dolorosos, para llegar a experimentar una sensación corporal nada clara, al menos al principio. La experiencia de ver cómo de ahí surge algo distinto de lo habitual, se siente como un alivio y como un revivir. Uno de los más importantes principios nuevos es que el proceso de cambio se siente de forma muy agradable. Se siente algo parecido como inhalar aire fresco después de haber estado en un cuarto cerrado durante mucho tiempo. Yo llamo al proceso (proceso de cambio personal), el proceso del enfoque corporal (Focusing). Es un proceso en el que estableces contacto con una clase especial de conocimiento consciente, interno y corporal. Yo llamo a este darse cuenta “una sensación-sentida”. En el procso y técnica del enfoque corporal no se necesita un terapeuta. Por tí mismo o con un amigo que sabe cómo y cuándo permanecer en silencio, puedes conseguir resultados del enfoque corporal. Un aprendizaje verdadero sólo puede ocurrir en diálogo con el propio cuerpo. Un acceso sensible al proceso y técnica del enfoque culminará en modelos realmente capaces de llegar a ser ajustados, vivos, de manera única a cada uno de nosotros y a nuestra gente cercana. Permitámonos el-crear-modelos. Los sentimientos parecen cosas internas, fuertes y a menudo no cambiables. Para revelar que una sensación no es una cosa, uno debe de tener la sensación de poder ir más allá de so. Es distinto percibir el todo de una situación como una sensación corporal aún no clara. Los sentimientos y sensaciones a menudo chocan con la razón. Muchos sentimientos son menos sabios que la razón, aunque la razón sola es rarament suficiente para cambiarnos o para ayudarnos. La técnica del proceso del enfoque corporal es parte de una filosofía más amplia. En esta técnica del enfoque, uno presta atención a una “sensación-sentida”. Esta se siente en el cuerpo pero, con todo, tiene significados. Tiene todos los significados con los que uno está ya viviendo, porque uno vive en situaciones con el propio cuerpo. Una sensación-sentida es cuerpo y mente antes de que se separen. ¿Cuál es la relación entre este no dividido cuerpo-mente y nuestro pensar lógico más usual? Yo he tratado esta cuestión sistemáticamente en mis obras filosóficas. La técnica del enfoque corporal no es una invitación a abandonar el pensar y sólo sentir. Eso dejaría nuestros entires sin cambiar. El enfocar empieza con esa rara y poco conocida “sensación-sentida” y después pensamos verbalmente, lógicamente o con formas de imágenes –pero de tal modo que la sensación-sentida cambia. Cuando hay un cambio corporal, sentimos que nuestra manera ordinaria de pensar ha venido junta con el cuerpo-mente, y ha logrado dejar al cuerpo-mente moverse un paso. El pensar sólo de manera habitual puede ser objetivamente cierto y poderoso. Pero, cuando nos ponemos en contacto con lo que el cuerpo ya sabe y vive, se hace infinitamente más poderoso.
El proceso del enfoque corporal es a la vez ricamente complejo y sorprendentemente simple. Es mental y cinestésico, misterioso en su capacidad de suscitar sabiduría enterrada, completo en su respeto de la “sensación-sentida” de un problema. Un método efectivo en sí mismo es también valioso cuando se usa conjuntamente con una variedad de psicoterapias, con biofeed-back, con meditación, para desbloquear el proceso creador y definir problemas. En una palabra, el proceso del enfoque corporal da resultado con cualquier tipo de “bloqueo”. Marylyn Ferguson La mayoría de nosotros estamos sólo vagamente al tanto de nuestros sentimientos más hondos. Los sentimientos parecen estar difusos en nuestro interior como si fueran un humo o una niebla. Esta falta de contacto con ellos nos conduce a muchos callejones sin salida y a muchos sufrimientos innecesarios. El método FOCUSING de Gendling es el método más sencillo y seguro que yo he descubierto para tomar contacto y cambiar esa situación. John Powell S. J.
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