“ESE TAMBIÉN SOY YO”
En todas las facultades de psicología del mundo se aprenden tres o cuatro verdades simples, pero incuestionables. Una de ellas es, precisamente, que los seres humanos somos paradójicos. Que existe en nuestra esencia bondad y maldad, dignidad e indignidad, inteligencia y torpeza. No se trata de un punto medio sino de las dos partes conviviendo en la misma mente. Conviene saber mirarse al espejo de los dos lados, valorarse y sorprenderse en las dos actitudes de la vida y sopesar, sinceramente, cuál de las dos es más auténtica, en qué circunstancias se alteran y cuál podría llegar a adueñarse de la otra, para decir, como dijo Jekyll: “ese también soy yo”.
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