EL AMOR Y EL CAMBIO PLANETARIO
Por Margarita Alonso El Amor, es la causa y efecto de la vida y de la muerte, es el Alfa y Omega de los universos creados y por crear. Es la unidad, de la fuerza de la vida. La consumación evolutiva es el triunfo del Amor. Cuantas veces el ser humano se empeña en hacer las cosas solo, y piensa que es el rey del universo, cuando tan siquiera es consciente de la unión que tiene con cada expresión de vida ya sea en el plano tierra, como en el plano cosmos, (macro-micro) esa unión energética invisible que hace que nada sea por casualidad (causa-efecto) que todo obedece a una ley infinita entre todas las cosas creadas. Si tan siquiera pudiéramos pararnos a pensar en esa gran realidad, veríamos en cada ser a nosotros mismos, o sea la expresión divina reflejada en cada individualidad la parte pequeña de una gran parte. El Padre-Madre, Espíritu-Materia, nos hace ver en cada uno de nosotros sus hijos engendrados de ese gran Amor, de esa unión espiritual de la cual estamos reflejando esa perfección global, que a medida que vamos ascendiendo a niveles más elevados de conciencia, y nos acercamos más a nuestra verdadera esencia divina, a la cual regresaremos otra vez para reunirnos como una gran familia. Si pensamos que no necesitamos ayuda, más la vamos a necesitar. La humildad es una de las normas esenciales del que busca el sendero espiritual y la principal pauta a seguir para que realmente formemos parte de esa Unidad. Pedir ayuda, cuando la necesitemos, aprender a sanar o que nos sanen. Tender la mano a quien nos necesite. Cuando nuestro entorno o nuestras creencias nos coartan muchas veces la libertad, de pensar, escoger. Estamos renegando a nuestro derecho fundamental como seres libres. Todos tenemos el derecho, desde que venimos a este planeta, a tener los medios necesarios para poder vivir, sin carencias de ningún tipo, como se explica que haya países con excedentes de alimentos, cuando otros se están muriendo de hambre cada día Estamos en un proceso de cambio en donde nos volvemos espectadores del cambio y nos sumergimos en un proceso evolutivo superior. Todo lo viejo se destruye, para salir lo nuevo. Todos somos más o menos conscientes de que las cosas están cambiando y que la ciencia y la educación y las viejas creencias ya no tienen el mismo sentido, que quizás tenían para nuestros antepasados. Todo se acelera, todo fluye. Cuando más participamos de ésta realidad más conscientes, nos volvemos de que estamos entrando en una espiral de cambios rápidos e imparables. Si nuestros antepasados hubieran podido imaginar que apretando un botón, podrían ver la otra parte del mundo sin salir de casa, gracias a un electrodoméstico llamado televisor, o poder comunicarte a miles de kilómetros a distancia a través del teléfono, se habrían llevado las manos a la cabeza diciendo que esto es cosa de brujería. Para nosotros ya las cosas no son brujería, sino que obedecen al momento que vivimos y no nos sorprendemos que se hagan experimentos de genética y se clonen animales e incluso seres humanos, todo obedece a los nuevos tiempos que vivimos, tiempos que son imparables, y que nos hacen pensar, que el hombre realmente es un dios en potencia. Claro está que esa potencia ha de ser dirigida por la vía del amor y la espiritualidad. Imaginaros esa potencia e inteligencia, llevada por la vía del egoísmo y la manipulación, sería desastroso, y no nos ayudaría a encontrar la respuesta a nuestra verdadera labor en este planeta, sino la de evolucionar y ayudar a evolucionar. La espiritualidad es un proceso de cambio interior, es abrir tu conciencia hacia el infinito, expandirse hacia planos de consciencia superior. Eso quiere decir que nos da una responsabilidad a la hora de valorar nuestro lugar y respetar toda forma de vida, la norma principal, respetar para ser respetado, amar para ser amado, dar para poder recibir, colaborar en la espiritualidad del planeta, para tu propia evolución y la de todo ser viviente. Todos los que trabajamos en la ascensión del planeta sabemos muy bien de lo que estamos hablando, si ayudamos al despertar de la nueva conciencia y ayudamos a muchos “bellos durmientes” como yo lo llamo, porque en realidad son almas bellas que han bajado a este planeta por amor, y ayudamos a que puedan ver la realidad de su ser, percibiremos grandes cambios a nivel planetario y veremos resurgir una sociedad justa, amorosa y comprensiva. Si bien es cierto que ya muchas personas han empezado y se están preparando para este momento y están trabajando para este evento de cambio a nivel planetario, todavía queda mucho por hacer y es nuestra obligación el expandir y ayudar al cambio. Hemos de saber que quién más conocimientos tiene más obligación tiene de contribuir y fomentar el conocimiento y la expansión de esta realidad. Estamos en un momento crucial en la historia de la humanidad, nunca el ser humano había tenido la oportunidad como ahora de dar ese salto cuántico, nuestro planeta lo pide a gritos, nuestra Madre Tierra se queja, ya no quiere ser explotada por una sociedad interesada. Hemos de ayudarla en su proceso de depuración, para que el cambio no sea tan dramático, colaboremos cada uno con nuestro granito de arena.
Unámonos y formemos grupos de sanación, individual y Planetaria. Practiquemos la transmutación a través de ruedas de energía al llamado de la llama Violeta. Practiquemos decretos del Yo Soy y visualicemos un mundo de paz, amor y perdón. Sintamos como toda la energía vieja, las ideas, sentimientos y pensamientos negativos se van disolviendo y transmutando en energía amorosa. Sintamos como las nuevas formas empiezan a emerger, cómo la regeneración es posible, ya, ahora mismo. El cambio ha empezado.
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